El molino papelero Molí Blanc fue construido en el año 1750, al lado del río Anoia.

La ubicación de los molinos de papel venía condicionada por la presencia del agua, útil como fuente de energía hidráulica e imprescindible para la elaboración del papel. En Catalunya se implantan muy pronto los molinos papeleros y l’Anoia se convertirá en la comarca más activa y famosa en la fabricación de papel El nombre del Molí Blanc es debido a que sus fachadas estaban hechas con serigrafía de mortero de cal blanca, remarcando portaladas y ventanas y la cornisa del tejado con baldosas de barro pintadas con rombos de cal blanca. No cuesta nada imaginar el encanto de este molino en sus inicios. El Molí Blanc Hotel tiene la forma característica de los molinos papeleros en Catalunya, que los distingue de otras construcciones: mirador, planta baja y primer piso y el subterráneo. La arquitectura del Molí Blanc obedece a un mismo tipo de masía señorial. El edificio aparece como un elemento aislado y rodeado de tierras. Su distribución arquitectónica respondía a las necesidades técnicas de la fabricación del papel y de vivienda del propietario.

Façana principal abans

Façana principal ara

Part del darrera abans

Part del darrera ara

Façana abans

Façana ara

Menjador abans

Menjador ara

Distribuïdor 1r. pis abans

Distribuïdor 1r. pis ara

Mirador abans

Mirador ara

Habitació superior abans

Habitació superior ara

Subterráneo: En el subterráneo se encontraba la maquinaria y el utillaje para la fabricación del papel: picas, tinas, prensa, mazo satinador… Actualmente encontramos el restaurante.
Planta baja: En la planta baja era donde se hacía la producción del papel y otros trabajos para la vida diaria. Actualmente se ubica la recepción, la cafetería, la sala de estar…
Primera planta: era donde havia la vivienda del propietario i de los trabajadores. Actualmente hay habitaciones.
El Mirador: Era la planta donde se ponía el papel a secar. Su característica son las múltiples ventanas. Actualmente hay habitaciones.
La restauración del Molí Blanc ha sido lenta, cuidada, artesanal y respetuosa con la estructura primigenia, conservando elementos del molino original como vigas, paredes de piedra, escaleras, las “voltes” catalanas… Se han utilizado materiales que se integran en el entorno. Las picas del subterráneo se han reubicado por el jardín haciendo las funciones de jardineras. El tejado, que estaba empezando a derrumbarse, ha sido construido de nuevo y de la misma manera, con los mismos materiales que el original. La cornisa del tejado ha sido, igualmente, hecho de nuevo con las baldosas pintadas a mano y siguiendo el mismo procedimiento que se utilizaba en el 1750. Las 46 ventanas del mirador se han conservado todas y son el símbolo del Hotel.